Como prevenir y afrontar el cancer

23/01/2019 0 Comentarios

Por esto, queremos hacer énfasis en la importancia de la nutrición, sin duda, es fundamental cuando hablamos del tratamiento contra el cáncer. No olvidemos que llevar un estilo de vida sano -incluyendo la dieta- es crucial para no desarrollar alguno de los muchos tipos de cáncer que existen, pues entre el 20% y el 25% de los tumores malignos podrían evitarse con una dieta adecuada.

Evitar o prevenir enfermedades es el primer gran paso que podemos dar. Lo podemos lograr con una excelente alimentación, algunos de los alimentos de consumo habitual cuyas propiedades nos pueden proteger frente al cáncer son, entre otros: el aceite de oliva virgen extra, el tomate, el brócoli, el trigo, la soja, la cúrcuma, las setas, el aloe vera, el ajo, el té verde, la lechuga, las espinacas, los frijoles, las nueces, las naranjas, los limones entre muchas otras frutas y verduras, en especial de hoja verde.

Afortunadamente, contamos con una gran variedad de alimentos que se convierten en auténticos aliados y protectores frente al cáncer por sus propiedades anticancerígenas. Los compuestos activos de algunos de ellos evitan el crecimiento y la proliferación de células tumorales, como la vitamina A de la zanahoria, el licopeno del tomate o las fresas, los indoles presentes en las coles; la vitamina A de la zanahoria o el melocotón; los flavonoides de los cítricos, las antocianinas y fenoles de las uvas o las berenjenas o la luteolina de melón o las espinacas.

“ A evitar: Hay que evitar comer en exceso las carnes (tienen mucho colesterol) y alimentos con muchas: grasas y calorías, café, edulcorantes y conservantes.” 

Hasta el momento hemos hablado del poder de los alimentos y el beneficio que nos trae una excelente dieta sumando alimentos diarios y excluyendo otros. Pero ahora puedes imaginarte el beneficios que podrías generar alimentandote con alimentos libres de agroquímicos, alimentos que no sean genéticamente modificados y que no contengan hormonas que afectan nuestro sistema nervioso e inmunológico?

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Diferentes estudios han presentado diferentes evidencias que consumir frecuentemente productos orgánicos disminuye el riesgo de desarrollar cáncer. *Nuevos hallazgos coinciden con los de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, que descubrió que los pesticidas causan cáncer en los seres humanos.

“Existen cuatro grupos principales de anticancerígenos en la alimentación: la fibra; las vitaminas C, E, D y A; minerales como el calcio, derivados del azufre, selenio, zinc o magnesio; y otros compuestos inhibidores de tumores como ácidos grasos omega 3, fitoestrógenos, betacarotenos, fenoles o alcaloides”

Añade estos super alimentos y bebidas a tu dieta y reducirás el riesgo.

Las manzanas contienen por lo menos dos tipos de compuestos que inhiben el cáncer: los flavonoides y los ácidos fenólicos. Juntos pueden protegerte del daño celular que puede ocasionar malignidades. También pueden prevenir que las células cancerosas que emergen continúen dividiéndose. Si no te gustan las manzanas, intenta consumir frutas cítricas y bayas.

Los frutos secos, de acuerdo con un estudio reciente de Harvard, una porción de frutos secos diaria (aproximadamente un puñado) puede ayudar a prevenir las muertes a causa de enfermedades cardiacas y el cáncer. “Las personas que consumieron una porción de frutos secos cinco veces a la semana o más presentaron una reducción de un 11% en las muertes ocasionadas por el cáncer”, dijo Ying Bao, epidemiólogo a cargo del estudio.

Los frijoles y las lentejas tienen una gran cantidad de fibra, antioxidantes, fitoquímicos y folato, los cuales protegen las células del colon mientras que estimulan la función de este órgano. La soja, particularmente, contiene genisteína, un compuesto poderoso que se encuentra bajo investigación científica ya que puede utilizarse para tratar el cáncer de la próstata, del pulmón y el colorectal.

Los tomates, el contenido abundante del antioxidante licopeno en los tomates puede ayudar a combatir el cáncer, pues detiene la reproducción de células cancerosas y hasta las destruye, entre otras cosas. A pesar de que el tomate es muy nutritivo en todas sus formas, el cuerpo puede asimilar mejor el licopeno de los productos cocidos como la salsa de tomate.

El ajo y las cebollas, los compuestos que le dan el sabor tan fuerte al ajo y a la cebolla pueden neutralizar las sustancias carcinógenas y acelerar la recuperación del ADN que se ha dañado. Al igual que muchos otros alimentos que ayudan a combatir el cáncer, el ajo tiene mayor efectividad contra el cáncer del tracto digestivo, como lo son el cáncer en el esófago y el del colon.

El brócoli y otras verduras crucíferas tienen una gran cantidad de sulforafano, una sustancia que ayuda a combatir el cáncer y es tan poderosa que está bajo investigación como un posible medicamento. “El sulforafano llega a casi todos los tejidos del cuerpo”, dice Trygve O. Tollefsbol, profesor del departmento de Biología de la University of Alabama en Birmingham.

Las verduras de hojas verdes—como la arúgula, la col rizada, la espinaca y la lechuga romana— tienen una gran abundancia de antioxidantes conocidos como los carotenoides, que en pruebas de laboratorio han mostrado su capacidad de inhibir el desarrollo de una variedad de células cancerosas, entre ellas las del cáncer de la piel, del pulmón, del estómago y ciertos tipos de cáncer de mama. La espinaca hasta podría bloquear las sustancias carcinógenas de las carnes cocidas.

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20 aliados contra el cáncer

Tomate. Es fuente de salud. Reduce el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, purifica el hígado, reduce el colesterol y, además, contiene grandes cantidades de licopeno, un fitoquímico responsable de su coloración rojiza, y de su capacidad para prevenir el cáncer de próstata.

Calabaza. Como el tomate, la calabaza es una estupenda fuente de licopeno, un compuesto que potencia la acción de las vitaminas, minerales y fibra presente en la fruta y la verdura y que reduce el riesgo de padecer cáncer de próstata

Nueces. Consumir a diario un puñado proporciona vitamina E, derivados del azufre, magnesio y fitoestrógenos que reducen el riesgo de padecer cáncer de mama.

Frutos rojos. Ralentizan el crecimiento tumoral gracias a sus propiedades antioxidantes que inactivan los puntos en los que los carcinógenos se unen al ADN. De todos ellos, los arándanos presentan la mayor concentración de quercetina, uno de los flavonoides más estudiados por su actividad antitumoral.

El salmón y otros pescados azules como la trucha, la caballa o la sardina son ricos en vitamina D, selenio y ácidos grasos poliinsaturados omega 3 que inhiben los radicales libres, intervienen en el metabolismo de los estrógenos y disminuyen la proliferación celular, por lo que son buenos aliados contra el cáncer de colon, próstata y mama.

El brócoli contiene agentes anticancerígenos como magnesio, cumarinas y alcaloides. Y, sobre todo, vitamina A, que protege frente a los tumores de pulmón, esófago, laringe, estómago y leucemia.

Ajo. “Ajo, cebolla y limón, y olvídate de la inyección”, dice el refranero popular. Nuestras abuelas ya conocían las propiedades antisépticas y antibacterianas del ajo. Ahora también sabemos que contiene derivados del azufre y antioxidantes que protegen frente a determinados tipos de cáncer, como el de mama, pulmón y gástrico.

Trigo y centeno. La fibra de algunos cereales favorece el tránsito intestinal capaz de arrastrar sustancias cancerígenas para el organismo. Ahora bien, tal y como recomienda la AECC, el pan, el arroz y la pasta, mejor si son integrales.

Cúrcuma. La curcumina, el principal componente de esta raíz que se puede tomar fresca o seca y molida, es una las flavonas más estudiadas. Se ha demostrado su efecto protector en tumores experimentales de páncreas y colon y en el cultivo de células humanas de cáncer cerebral, de mama, esófago y colorrectal.

Té verde. Es conocido por sus propiedades antioxidantes y por ser rico en polifenoles flavonoides. Tiene propiedades anticancerígenas y actúa como protector contra los efectos de la radiación.

Aceite de oliva virgen extra. El oro líquido de la dieta mediterránea contiene vitamina E y D, así como polifenoles, con propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. El ambicioso estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea), llevado a cabo durante doce años, concluyó que las mujeres que toman cuatro cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra al día ven reducido hasta un 68% el riesgo de desarrollar un cáncer de mama

Manzana. Volviendo al refranero popular, se dice que una ‘manzana al día mantendrá al doctor fuera de tu vida’. Los estudios sugieren que el consumo regular de manzanas podría ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer bucal, de esófago, colon, ovarios y próstata.

Coles. Uno de los compuestos fitoquímicos inhibidores de tumores más estudiados son los indoles, cuya acción evita roturas del ADN y protege frente al cáncer de mama, estómago, hígado y próstata. Se encuentra principalmente en las coles, pero también en otras verduras como el nabo o los berros.

Espinacas. Son de hoja verde y, por tanto, ricas en vitamina E, magnesio y también saponinas, cuyas propiedades antitumorales derivan de inducir a la destrucción directa de células cancerosas y tienen efecto inmunomodulador.

Orégano. Es rico en fenoles, cumarinas, lactonas y, especialmente, carvacrol, un fitoquímico que, según se ha estudiado, induce a la muerte en las células tumorales del cáncer de próstata.

Zanahoria y melocotones. Son una importante fuente de betacarotenos, un fitoquímico que ayuda en la prevención del cáncer de pulmón en personas no fumadoras. En el caso del melocotón, además, la Universidad de Texas, en Estados Unidos, está estudiando la capacidad de alguno de sus compuestos de combatir las células cancerígenas de forma selectiva, sin atacar a las células normales.

Cítricos como la naranja, el limón o el pomelo. Contienen importantes cantidades de alcaloides que inhiben la unión al ADN de agentes cancerígenos como el benzopireno. Las naranjas, además, contienen terpenos, asociados, según la AECC, a la prevención de algunos tipos de cáncer.

Algas comestibles oscuras, como el alga nori o la wakame, cuyo color se debe a la flucoxatina que contienen, cuentan con fitoestrógenos que inhiben –como se ha demostrado en cultivo– las mutaciones que producen muchos agentes cancerígenos.

Setas, como las asiáticas maïtake, shitake, enoki o reishi, pero también nuestro tradicional níscalo, contienen lentinan, un fitoquímico que estimula el sistema inmunitario. Experimentalmente, se ha demostrado en cultivo que inhiben el crecimiento de sarcomas por el aumento de la respuesta inmune.

Vino. Mantiene con el cáncer una compleja relación. La comunidad médica y la AECC recomiendan reducir el consumo de alcohol. Pero el vino contiene etanol y polifenoles, que ayudan a mantener una buena salud cardiovascular, así como resveratrol, que reduce el riesgo de padecer tumores intestinales. La clave es la moderación, un vaso al día

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